Rugió el tiempo una vez:
el calor inicial de su estallido
forjó mis ilusiones,
mis amores,
mis sueños, mi esperanza,
mis sentidos.
Rugió el tiempo otra vez
y el estertor final de sus gemidos
vomitó mis temores,
mis fracasos,
mis errores, mis dudas,
mis olvidos.
Da lo mismo la luna que su sombra.
Si estás. Si estoy.
Si no.
Si ya nos fuimos.
Cristina Longinotti
"El material editado en "Muestrario de Palabras" goza de todos los Derechos Reservados. La administración confía en la autoría del material que aquí se expone, no responsabilizándose de la veracidad de los mismos."
miércoles, 22 de octubre de 2008
lunes, 20 de octubre de 2008
AFECTADO
Quiebro la fronteriza distancia,
el lienzo puro se cuarteo
con la despedida de tu espalda.
La posibilidad de no tenerte
me dejó encerrado: en aquella celda
que yo mismo construí
para desaparecer del mundo.
Enfrente: tu ventana
donde por las noches
me trae el movimiento
de tu pelvis, con el largo de otro.
Temblor, vibraciones,
que te sepultan luego del éxtasis,
para volver a recomenzar.
Me he convertido en un mirón subterráneo
al que no ves, y lo haces ver,
mis ojos son pura convulsión de asco trágico,
el fluido de esos ardores
me dejan a la deriva,
no tienes memoria de que ayer nomás
decías yo ser lo eterno.
Solo espero
que acabe para ti la inmortalidad,
el hierro marcara el tiempo
y solo serás un delirio al cual nadie le pondrá precio,
pues mataste la virtud de ser un ave angelical.
Juan Ricardo Sagardía
SANTOAMOR
el lienzo puro se cuarteo
con la despedida de tu espalda.
La posibilidad de no tenerte
me dejó encerrado: en aquella celda
que yo mismo construí
para desaparecer del mundo.
Enfrente: tu ventana
donde por las noches
me trae el movimiento
de tu pelvis, con el largo de otro.
Temblor, vibraciones,
que te sepultan luego del éxtasis,
para volver a recomenzar.
Me he convertido en un mirón subterráneo
al que no ves, y lo haces ver,
mis ojos son pura convulsión de asco trágico,
el fluido de esos ardores
me dejan a la deriva,
no tienes memoria de que ayer nomás
decías yo ser lo eterno.
Solo espero
que acabe para ti la inmortalidad,
el hierro marcara el tiempo
y solo serás un delirio al cual nadie le pondrá precio,
pues mataste la virtud de ser un ave angelical.
Juan Ricardo Sagardía
SANTOAMOR
viernes, 17 de octubre de 2008
Cuando pienso en ti

Cuando cierro los ojos y me pongo a pensar
en medio del universo de sensaciones
que me provoca pensar en ti y solas,
comparo tu mirada con la luz de las estrellas
y encuentro que cuando miras se rompe soledades
como rompen soledades la luz de las estrellas.
Encuentro que tu voz resume la belleza
de todos los sonidos de la tierra:
como el canto de las aves, el rayo o el
majestuoso sonido del mar y de las olas.
Y encuentro, sobre todo a ti, mujer, mi compañera,
la criatura más perfecta para mi en esta tierra
Guzmán Lavenant
miércoles, 8 de octubre de 2008
Trote añejo o Shiss Shiss Shiss.
Trote añejo
al borde de esa aurora
Sombras
de oído sordo
Sombras
de historia loca.
Mi teléfono
suena
lo veo ahí en mi vieja
mesa de noche
Está triste
suena
y no respondo.
Julia del Prado
Jesús María (Lima) 12.09.2008
http://eltuturutude julie.blogspot. com
al borde de esa aurora
Sombras
de oído sordo
Sombras
de historia loca.
Mi teléfono
suena
lo veo ahí en mi vieja
mesa de noche
Está triste
suena
y no respondo.
Julia del Prado
Jesús María (Lima) 12.09.2008
http://eltuturutude julie.blogspot. com
martes, 7 de octubre de 2008
ANGUSTIA
CASI VOCES
casi voces murmullos
-resplandores azules-
lunáticos/envolvente s
amaneceres replegados
en soledades
casi voces austeras
precisas/silentes
cenit lujurioso
en la almohada
que susurra movimientos
atardeceres tibios
de melancolía
casi voces en la noche
que se acercan a tu orilla
manos/piel/carmines pasionarios
y en la oscuridad tu mano
siempre fría
Elisabet Cincotta
derechos de autor registrados
-resplandores azules-
lunáticos/envolvente s
amaneceres replegados
en soledades
casi voces austeras
precisas/silentes
cenit lujurioso
en la almohada
que susurra movimientos
atardeceres tibios
de melancolía
casi voces en la noche
que se acercan a tu orilla
manos/piel/carmines pasionarios
y en la oscuridad tu mano
siempre fría
Elisabet Cincotta
derechos de autor registrados
lunes, 6 de octubre de 2008
POR SI FUERA POSIBLE

Quedan las cicatrices
pero una voz ampara
a los que están desiertos
y resuena el silencio de todo lo perfecto.
En el tiempo del agua y de la tierra,
de los dorados frutos y los huertos
eras el jardinero bendecido
por el soplo de luz y las estrellas
consteladas en torno a tu armonía
fraguaban tu corazón con pulso cierto.
La sangre no era entonces sino vino festivo,
alegre compañero de la poma
que pendía madura con su misterio adentro.
Ahora que canalgan sobre el barro
los hijos de los hijos, y nosotros,
desertores del siglo que nos lleva,
tentamos en la sombra la luz de la palabra
que se ha llevado Eros n su carcaj de plata,
ahora que en Olimpia y en Megara
queda el eco del mármol silenciado,
nosotros, los huídos, reiteramos el beso,
el pálpito, el abrazo, la memoria
del hombre antes del hombre, ya concluso
por si fuera posible renacernos.
Long-Ohni__._,_.___
jueves, 2 de octubre de 2008
Mujer nube
Mansa e incansable
Como la lluvia que la moja
deambula por el muelle
buscando inútilmente respuestas en el cielo.
El espiral de la soledad
se enreda entre sus pies
y trastabilla la cordura.
Se quiebra el bramido del mar
en el último soplo del viento
mientras ella se disipa junto con la niebla.
Su mirada insolente baja hasta la playa,
descubre su sombra espumosa en la arena
y unos pasos más allá
su cuerpo desnudo en la orilla
rodeado de velas y pájaros muertos.
Patricia Ortiz
--
"no comparo / simplemente doy mi fruto / y espero / la semilla más humilde / puede brotar el fuego o la hermosura." Roberto Santoro.
Como la lluvia que la moja
deambula por el muelle
buscando inútilmente respuestas en el cielo.
El espiral de la soledad
se enreda entre sus pies
y trastabilla la cordura.
Se quiebra el bramido del mar
en el último soplo del viento
mientras ella se disipa junto con la niebla.
Su mirada insolente baja hasta la playa,
descubre su sombra espumosa en la arena
y unos pasos más allá
su cuerpo desnudo en la orilla
rodeado de velas y pájaros muertos.
Patricia Ortiz
--
"no comparo / simplemente doy mi fruto / y espero / la semilla más humilde / puede brotar el fuego o la hermosura." Roberto Santoro.
De poetas y locos
Dije que no estás
y mis brazos se colmaron de rosas sin espinas
asépticas insolentes tiesas
escapadas de rosales del barrio
huían de floreros acristalados para refugiarse aquí,
en nuestra casa
a salvo de velatorios y misas lánguidas
desmayando en la prisa algún pétalo.
Dije que no estás
y un carpintero taladró ante mí
sobre el tronco del castaño, justo ahí,
adonde solíamos sentarnos por la tarde.
No quiero alucinar
ni acumular señales en buen uso
pero algo de razón tendrán
las rosas y los pájaros.
diana poblet -
del libro (entre paréntesis)
y mis brazos se colmaron de rosas sin espinas
asépticas insolentes tiesas
escapadas de rosales del barrio
huían de floreros acristalados para refugiarse aquí,
en nuestra casa
a salvo de velatorios y misas lánguidas
desmayando en la prisa algún pétalo.
Dije que no estás
y un carpintero taladró ante mí
sobre el tronco del castaño, justo ahí,
adonde solíamos sentarnos por la tarde.
No quiero alucinar
ni acumular señales en buen uso
pero algo de razón tendrán
las rosas y los pájaros.
diana poblet -
del libro (entre paréntesis)
ARREBOLES
Un cariño de arreboles
mi barrio despierta.
El amanecer cansino de veredas
destila tilos y tu mano
-amurada a mil tristezas-
se detiene entre mis quejas.
Un abrigo matutino tu brazo sueña
y es mi sien -clavel- quien acepta
un paseo / un café /
un recuerdo y una promesa
de jacarandás que incitan
el arrullo de palomas entre la arboleda.
Elisabet Cincotta
de "De laureles y olivos"
mi barrio despierta.
El amanecer cansino de veredas
destila tilos y tu mano
-amurada a mil tristezas-
se detiene entre mis quejas.
Un abrigo matutino tu brazo sueña
y es mi sien -clavel- quien acepta
un paseo / un café /
un recuerdo y una promesa
de jacarandás que incitan
el arrullo de palomas entre la arboleda.
Elisabet Cincotta
de "De laureles y olivos"
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