martes, 16 de junio de 2009

Te busco.

Porque hueles a Luna
y a tormentas ancestrales
¡Te busco!
Te busco y no te hallo
en el silencio de noches almidonadas
ni entre las espumas de mi sangre
bombeada brutalmente
por ese puño tirano
empecinado en seguir cabalgando
cuando
¡Ya nada tiene sentido!
Tú hueles a Luna
¿Y yo?
Yo sólo a aguas de manantial
secuestradas de su entorno
y aisladas en una cárcel de vidrio.

Y huelo a aguas llorosas
a trasplantes de saliva
a injertos de sudor linfático.

Huelo a Amor nulo y agónico
por la Luna
de los ojos de tu olor.

Tú. Tú hueles a
Amor.



Narci

lunes, 15 de junio de 2009

Alas sin cielo

Qué harían las alas sin cielos
Jorge Luis Estrella




Lego mis alas...
aquellas que de Icaro usé alguna vez
en la cercanía de algún sol
que hoy no concibe equinoccios
de vuelos sin sueños.

Esquiva, la humanidad
asueló la azul mirada
limitando proyectos,
abrochando seguridades.

Sollozan
en rincones de telarañas rocosas
mis brazos-alas
ante la perdida de lo que nunca más tendrán.



Liliana Varela@2009

ESCRIBO



Escribir las palabras,
acordeón de cielo,
que extienden mi mano
cual remo,
navegan por las ideas,
reclaman verdad,
necesitan amor,
cadencia,
frase,
vuelo.
Sobre la melodía escribo
desde mí hacia ti,
hacia nosotros,
clamo por el mundo,
sollozo por el olvido
y sobrevivo por el recuerdo.
Escribo porque soy
primaria esencia
que me invade.


Elisabet Cincotta
de "De laureles y olivos"

viernes, 12 de junio de 2009

ME BASTA

Yo no sigo la huella de los lobos
ni me interno en las cuevas de las ratas
que roen el papel y las palabras
y defecan en libros su propia egolatría.

No asisto al aquelarre de serpientes
ni me enturbia la vista la madeja de moscas
que asedian en tumulto a los dulzores
de la fama y los premios,
la vidriera
donde son pavos todos de encolado plumaje
graznando versos fatuos
tan secos y vacíos como el pozo
en que se abrevan los necios y soberbios.

Yo no entro en comunión con las bandejas
ni con copas de honor de utilería,
no integro esa comparsa de ambiciosos
que aceptan aplaudir la hipocresía.

Busco un claro del bosque, alguna alondra
y en el pleno silencio, su gorjeo.
Me basta el pan y la palabra misma
que se lleva en su vuelo la poesía.

Long Ohni

Deber


“Reponiéndonos de lo que no se puede

pero se debe”











Miente

el almanaque miente,

no han caído tantas hojas en los otoños

ni tantos equinoccios han extinguido su luz.





O tal vez

sí,

sí han postrado verborrágicos

los vocablos su tinta

y agonizando los sentidos

bebieron la hiel del equívoco

en la desunión.






Quizá

de estepa Siberiana burló el corazón

al instante del agónico grito

que jamás fue oído.





No importan

los Cómos ni lo Cuándos

sólo el ahora insuflándose leva sus velas

anclando el pecho al presente.





¿Por qué entonces duele tanto el deber?







Liliana Varela

domingo, 7 de junio de 2009

Y se transforma mi pena.

Es sol y es luna esta penacuando está en tu voz alada.Ella acaricia serena la piel de tu cara mojada.Esa, que es dulce y obscena,cuando se digna mirar.Habla como un cantarde una belleza y perduraal situarse en mi cinturay deja la gloria al gozar.Se transforma en un momentoy se torna en verbo amar.Así es como lo sientocuando te observo en la mar.


Es sol y es luna esta pena
cuando está en tu voz alada.
Ella acaricia serena
la piel de tu cara mojada.
Esa, que es dulce y obscena,
cuando se digna mirar.
Habla como un cantar
de una belleza y perdura
al situarse en mi cintura
y deja la gloria al gozar.
Se transforma en un momento
y se torna en verbo amar.
Así es como lo siento
cuando te observo en la mar.

Oscar N. Galante

jueves, 4 de junio de 2009

un texto sin título

crece el abrazo de la playa

me estremezco y escupo
la noche que vendrá

(tregua de luz del sol sobre la tierra)

la valija de la piel
el mapa de las venas
miran flores blancas

la fiebre vuelve dulce los ojos
y despoja de adornos
esta insulsa curiosidad
que atraviesa el vidrio movedizo

debo arrojar la última astilla
los tirones violentos

elegir una vereda cualquiera
con vaho húmedo

no mirar la hendidura del muro

Susana Santamarina

Nuestras manos




















Mi mano en la tuya,
eslabón de cadenas fuertes,
lazo de seda y miel
que no esclaviza.

La tuya en la mia,
para juntar los surcos,
esos pliegues que marcan nuestros pasos,
caminos de la vida.

Nuestro secreto a voces
lo llevan las gaviotas en sus picos
y resuenan por todos los tejados.
Ah nuestras manos, juntas,
mezclándose el latido, la sangre y el sudor.

Mi mano, mano fuerte,
serena, confidente
de la tuya,
pequeña y temblorosa.

Mi diestra se refugia
en tu siniestra
mientras, la otra mano
empuja un azadón,
una espada bruñida,
un escudo invisible.

Con la otra mano
saludo al mundo
que, absorto, nos mira
y ve felicidad.

Esa mirada es el homenaje
a dos manos unidas.
Manos que trabajan.
manos que dan vida

Oscar N. Galante

miércoles, 3 de junio de 2009

SOLEDAD






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Desequilibrado

derrocha sangre

para conjurar un amor

que no lo acepta.



Próximo de su yo;
se ha vuelto un habitúe

de selva

llena de confusión.



Los bares son arteria

que visitamos
islas de vinos envenenados
pero de alguna manera

se muere en soledad.



Los nunca juntos

nos destempla el corazón.

Santoamor

lunes, 1 de junio de 2009

Nana postrera





Duerme mi niña, duerme
duerme en tu lecho
de tierra, de hojarasca,
de sol y viento.

Duerme tu sueño eterno
bajo las ramas
que el murmullo del río
te canta nanas.

Duerme sin miedo, niña,
duerme sin miedo
que el cielo y las estrellas
serán tu techo.

Nunca te irás del todo
de nuestras almas,
la luz de tu recuerdo
llena la casa.


Narci