Alumbras mis noches
y mis ecos
en madrugadas
cuando los pájaros
cantan en nuestra ventana
melodías extrañas
o se dan conversas
en desayunos
con Chabuca enamorada
y la manzana adorna
nuestros labios
mientras el molle
mira nuestra historia
a través de la ventana.
Julia del Prado (Perú)
"El material editado en "Muestrario de Palabras" goza de todos los Derechos Reservados. La administración confía en la autoría del material que aquí se expone, no responsabilizándose de la veracidad de los mismos."
viernes, 4 de septiembre de 2009
VERSOS EN LA PENUMBRA

Recostados en una puerta cerrada...
Balbuciente e inédita
crece una sombra.
El esplendor de los cantores
ilumina sus ojeras
en quimeras desvelada
abrazada a un poema esquivo
algún verso, insistente capotea.
Alguienvapulea sus intentos
y la veta de su Templo.
Balbuciente y llorosa
a pesar de ese desdén
funge de poeta diestro
pero la Luna y la Noche
su ilusión amortajaron
así la engulló el olvido.
Balbuciente y tierna
camina lerda hacia la mar.
En la arena escribe claro
la saga de sus penas.
El mar lloró con ella,
las lágrimas de ambos formaron montañas blancas
en salmuera arden voces mal heridas
llamadas “Blancas" Pura sal marina...
Balbuciente fantasma con cara de dolor
aun suspira un poema gris
escrito en líneas discontinuas.
Esquela triste craquelada
junto a la risa duerme en un cajón.
Balbuciente, musita: "Oscuridad soy yo"
Ana Lucía Montoya Rendón
Septiembre 2009
ESCUCHA
Escucha,
¿De dónde vienes?
¿Cuál es tu misterio?
¿En qué lugar desierto se forjaron
los ritmos frenéticos
que yo siento latir en mis huesos?
Las palabras estallan
como truenos profundos
en lo más hondo del corazón,
ruedan perdidas por el espacio
hasta romper la luz
y descender
por las escaleras del tiempo
para llenar de vértigo
el vacío seco y hueco
de esta soledad de piedra
que me late dentro.
Yo no sé nada de la vida,
ni el secreto que ocultan
las burbujas amarillas del sol,
ni los sueños infinitos que contiene
la chispa más pequeña de una estrella.
Yo no sé nada de la muerte,
ni del negro agujero de la nada
por donde se vierte
el acero fundido del abismo
y te muerde la fatalidad de la serpiente.
Yo no sé por qué ni para qué
me trajeron las aguas y los vientos
a chupar este amargo caramelo
al que no consigo quitar el papel.
Escucha,
¿No oyes la pregunta?
¿Adónde vamos?
¿Qué hay más allá del último horizonte?
¿Qué trenes circulan por el universo
y hacen de la muerte la única estación?
¿De qué están hechos los raíles de la eternidad?
Pasa la vida y no regresa,
se vuelven amarillas
las hojas del calendario,
se caen
y vuelan a la deriva
en el impulso mágico del aire,
en la cola estremecida de un cometa,
en las luces desbocadas del otoño,
buscando el destino incierto
que destila el futuro,
ese viejo fantasma
que huye
y, a cada paso, se hace humo.
Escucha,
hoy suena una música
de ventanas rotas,
de balcones sin barandilla,
de horizontes ciegos,
y, también, de soledad sin fondo.
Se filtra por los huecos del alma
como si fuera humedad de musgo
adentrándose en la piedra.
Sube en espiral, remonta el vuelo
y se hace nube:
es la canoa blanca del infinito
donde navegan todas mis penas.
Escucha,
hoy tengo hambre de ternura,
de bancos encendidos en el parque
y manos que estallan sobre la piel,
de pechos firmes y redondos
galopando en círculo
la latitud exacta de mis dedos;
hoy tengo sed de trepar
por las colinas blancas
de unos muslos que saben
a delirio y caverna,
de hundirme
en la palpitante raíz de sus corales.
El mar lleno de sueños azules
apoya su larga frente en la arena,
derrumba sus viejos castillos de sal
en la espuma de las olas,
es una olla que hierve como el aceite
y evapora todas las distancias.
El aire sabe
a lágrimas heridas de campanas viejas,
a cristal salpicado de tinieblas,
a húmedo rocío de silencios,
y, también, a cóctel de marfiles negros.
Escucha,
¿Dónde está el centro de la nada?
¿En qué escollo naufragará mi vida?
¿En qué cenizas morirá mi fuego?
¿A qué distancia está el cielo?
¿Por qué las mariposas
no vuelan en invierno?
Manantial de preguntas que se desboca
y que siempre se quedan sin respuesta.
Septiembre 2001©Fernando Luis Pérez Poza
Pontevedra. España.
Del libro "Camino de la luz"
www.eltallerdelpoet a.com
¿De dónde vienes?
¿Cuál es tu misterio?
¿En qué lugar desierto se forjaron
los ritmos frenéticos
que yo siento latir en mis huesos?
Las palabras estallan
como truenos profundos
en lo más hondo del corazón,
ruedan perdidas por el espacio
hasta romper la luz
y descender
por las escaleras del tiempo
para llenar de vértigo
el vacío seco y hueco
de esta soledad de piedra
que me late dentro.
Yo no sé nada de la vida,
ni el secreto que ocultan
las burbujas amarillas del sol,
ni los sueños infinitos que contiene
la chispa más pequeña de una estrella.
Yo no sé nada de la muerte,
ni del negro agujero de la nada
por donde se vierte
el acero fundido del abismo
y te muerde la fatalidad de la serpiente.
Yo no sé por qué ni para qué
me trajeron las aguas y los vientos
a chupar este amargo caramelo
al que no consigo quitar el papel.
Escucha,
¿No oyes la pregunta?
¿Adónde vamos?
¿Qué hay más allá del último horizonte?
¿Qué trenes circulan por el universo
y hacen de la muerte la única estación?
¿De qué están hechos los raíles de la eternidad?
Pasa la vida y no regresa,
se vuelven amarillas
las hojas del calendario,
se caen
y vuelan a la deriva
en el impulso mágico del aire,
en la cola estremecida de un cometa,
en las luces desbocadas del otoño,
buscando el destino incierto
que destila el futuro,
ese viejo fantasma
que huye
y, a cada paso, se hace humo.
Escucha,
hoy suena una música
de ventanas rotas,
de balcones sin barandilla,
de horizontes ciegos,
y, también, de soledad sin fondo.
Se filtra por los huecos del alma
como si fuera humedad de musgo
adentrándose en la piedra.
Sube en espiral, remonta el vuelo
y se hace nube:
es la canoa blanca del infinito
donde navegan todas mis penas.
Escucha,
hoy tengo hambre de ternura,
de bancos encendidos en el parque
y manos que estallan sobre la piel,
de pechos firmes y redondos
galopando en círculo
la latitud exacta de mis dedos;
hoy tengo sed de trepar
por las colinas blancas
de unos muslos que saben
a delirio y caverna,
de hundirme
en la palpitante raíz de sus corales.
El mar lleno de sueños azules
apoya su larga frente en la arena,
derrumba sus viejos castillos de sal
en la espuma de las olas,
es una olla que hierve como el aceite
y evapora todas las distancias.
El aire sabe
a lágrimas heridas de campanas viejas,
a cristal salpicado de tinieblas,
a húmedo rocío de silencios,
y, también, a cóctel de marfiles negros.
Escucha,
¿Dónde está el centro de la nada?
¿En qué escollo naufragará mi vida?
¿En qué cenizas morirá mi fuego?
¿A qué distancia está el cielo?
¿Por qué las mariposas
no vuelan en invierno?
Manantial de preguntas que se desboca
y que siempre se quedan sin respuesta.
Septiembre 2001©Fernando Luis Pérez Poza
Pontevedra. España.
Del libro "Camino de la luz"
www.eltallerdelpoet a.com
Entre ellos y yo
Salvamos el poema ahí-donde
el anzuelo homicida caza a los prosaicos
y pesca a los incrédulos.
Entre ellos y nosotros, la distancia crece
porque hay algunos que odian
la música, la brisa,
el viento, la caricia sonora
y no saben oír y no saben amar,
tiernamente tolerantes,
dulcemente caprichosos,
mucho menos,
verse en octavas de atracción
permanente y contínua.
Entre aquellos que susurran
con equívoca rivalidad
sus modelos mecánico-causales
está la varonía de los asténicos,
tróficas mentes, rostros que miran
con estériles ojos blancos,
cuerpos que se yerguen
con un negro óseo, sin vuelo,
bajo la nube y la viga pupilaria del gentío,
rivales con una sola voz
para decirlo todo.
Ellos gritan y crujen y gimen
(dizque por elucidaciones) ,
pero en su lugar construyen
su clínica epidemia
hecha de ciegas medidas.
Carlos Lopez Dzur
2-8-1991
el anzuelo homicida caza a los prosaicos
y pesca a los incrédulos.
Entre ellos y nosotros, la distancia crece
porque hay algunos que odian
la música, la brisa,
el viento, la caricia sonora
y no saben oír y no saben amar,
tiernamente tolerantes,
dulcemente caprichosos,
mucho menos,
verse en octavas de atracción
permanente y contínua.
Entre aquellos que susurran
con equívoca rivalidad
sus modelos mecánico-causales
está la varonía de los asténicos,
tróficas mentes, rostros que miran
con estériles ojos blancos,
cuerpos que se yerguen
con un negro óseo, sin vuelo,
bajo la nube y la viga pupilaria del gentío,
rivales con una sola voz
para decirlo todo.
Ellos gritan y crujen y gimen
(dizque por elucidaciones) ,
pero en su lugar construyen
su clínica epidemia
hecha de ciegas medidas.
Carlos Lopez Dzur
2-8-1991
miércoles, 2 de septiembre de 2009
CUANDO DESPUES
¡Tanto miedo a la muerte!
cuando cobra sentido en ese paso
aquello que hemos sido, el ser más verdadero.
aquél que se despoja y nos olvida.
Es grato el haber sido, se merece la muerte,
no la maldita eternidad de Fosca,
él y su rata para siempre incólumes
cuando todos se vayan como briznas de pasto.
Estoy aquí. El sol está despierto
y ya no volverá la misma coincidencia
ni el mismo redondel que gira en el café
humeante y agitado como un pequeño mar
de naves en buen puerto y de naufragios.
Será dormir, los sueños, recuerdos y entresijos,
acaso eternidad ajena a sobretodos,
a paraguas, llaveros, teléfonos que suenan,
sin flores vulnerables, cartas de amor ajadas,
sólo brisa que piensa y se estremece
Long Ohni
cuando cobra sentido en ese paso
aquello que hemos sido, el ser más verdadero.
aquél que se despoja y nos olvida.
Es grato el haber sido, se merece la muerte,
no la maldita eternidad de Fosca,
él y su rata para siempre incólumes
cuando todos se vayan como briznas de pasto.
Estoy aquí. El sol está despierto
y ya no volverá la misma coincidencia
ni el mismo redondel que gira en el café
humeante y agitado como un pequeño mar
de naves en buen puerto y de naufragios.
Será dormir, los sueños, recuerdos y entresijos,
acaso eternidad ajena a sobretodos,
a paraguas, llaveros, teléfonos que suenan,
sin flores vulnerables, cartas de amor ajadas,
sólo brisa que piensa y se estremece
Long Ohni
jueves, 20 de agosto de 2009
Alzheimer
Las grietas de su rostro
no dicen a su espejo
que ayer tuvo una vida
sus manos no comprenden
porque acerco las mías
la hoja del recuerdo cayo sobre la lluvia
la tinta diluida dispersa se difuma
y junto con las gotas
el sol que nos cubría
Los años de nosotros
hoy son otro vacio
ayer no sabe a nada
borradas penas, borradas alegrías
¿Qué es la vida sin recuerdos?
momentos en un diario cortado con la mano
perfectos e imperfectos
con noches y sus días
los duros que enseñaron de donde nacen fuerzas
los tristes que recuerdan que ayer hubo alegrías
¿A donde vida mía se fueron tus recuerdos?
las grietas, las heridas
los besos, nuestra vida
el canto de esos versos que ayer tu retenías
se fueron con el sueño
sin penas, ni alegrías
Mis pasos no comparten
tu mundo en lejanía
no saben tus heridas, sanarme mis heridas
¿a donde vida mía?; ¡llevaste nuestra vida!
colgando de mis brazos perderte aun con vida
mirando los caminos que juntos proyectamos
los tiempos que pensamos que nadie dividía
¿A dónde?, dime amor
entierro mis heridas
dejando en nuestro prado el canto de esos días
que juntos contemplamos
nacer juntos la vida
Del cielo de tus ojos que me pertenecía
despiertas de ese sueño sabiendo que eres mía
sin fuerzas de perderte
te digo bienvenida
besando tus heridas, sanándome las mías
del curso de esas gotas recuerdo que decías
espérame despierto
sin lagrimas vacías.
luis alberto gonzalez viera
no dicen a su espejo
que ayer tuvo una vida
sus manos no comprenden
porque acerco las mías
la hoja del recuerdo cayo sobre la lluvia
la tinta diluida dispersa se difuma
y junto con las gotas
el sol que nos cubría
Los años de nosotros
hoy son otro vacio
ayer no sabe a nada
borradas penas, borradas alegrías
¿Qué es la vida sin recuerdos?
momentos en un diario cortado con la mano
perfectos e imperfectos
con noches y sus días
los duros que enseñaron de donde nacen fuerzas
los tristes que recuerdan que ayer hubo alegrías
¿A donde vida mía se fueron tus recuerdos?
las grietas, las heridas
los besos, nuestra vida
el canto de esos versos que ayer tu retenías
se fueron con el sueño
sin penas, ni alegrías
Mis pasos no comparten
tu mundo en lejanía
no saben tus heridas, sanarme mis heridas
¿a donde vida mía?; ¡llevaste nuestra vida!
colgando de mis brazos perderte aun con vida
mirando los caminos que juntos proyectamos
los tiempos que pensamos que nadie dividía
¿A dónde?, dime amor
entierro mis heridas
dejando en nuestro prado el canto de esos días
que juntos contemplamos
nacer juntos la vida
Del cielo de tus ojos que me pertenecía
despiertas de ese sueño sabiendo que eres mía
sin fuerzas de perderte
te digo bienvenida
besando tus heridas, sanándome las mías
del curso de esas gotas recuerdo que decías
espérame despierto
sin lagrimas vacías.
luis alberto gonzalez viera
sábado, 15 de agosto de 2009
HOMBRE DE CARTÓN
Hay tanta sal
y océano en los ojos
y el mundo sigue.
Su naufragio comenzaba
en la naranja dura del día,
el horizonte a ver; su apellido.
Lleno de alas cortas
al hombrecito gris
no le alcanzaba el vuelo.
No importa el desprecio,
oler a cartón y plástico,
él era el héroe de sus hijos.
Era necesario atardecer
y llevarle a su generación,
el bálsamo a la mesa.
Siempre abortaba
en cada avenida abierta,
esas penurias de sus ojos.
Fruto de ese esfuerzo
el abrazo del sol en lo suyos.
SANTOAMOR
y océano en los ojos
y el mundo sigue.
Su naufragio comenzaba
en la naranja dura del día,
el horizonte a ver; su apellido.
Lleno de alas cortas
al hombrecito gris
no le alcanzaba el vuelo.
No importa el desprecio,
oler a cartón y plástico,
él era el héroe de sus hijos.
Era necesario atardecer
y llevarle a su generación,
el bálsamo a la mesa.
Siempre abortaba
en cada avenida abierta,
esas penurias de sus ojos.
Fruto de ese esfuerzo
el abrazo del sol en lo suyos.
SANTOAMOR
viernes, 14 de agosto de 2009
BUSQUEDA
.
.
.
No hay
palabras
precisas
para el verso
imponente
que le cante
a la vida
y le cante a la muerte.
No hay palabras.
Solo
ecos
de lo profundo.
Gregorio Riveros .´.
.
.
No hay
palabras
precisas
para el verso
imponente
que le cante
a la vida
y le cante a la muerte.
No hay palabras.
Solo
ecos
de lo profundo.
Gregorio Riveros .´.
jueves, 13 de agosto de 2009
EL VAGABUNDO

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Tirado el andrajoso por los suelos
añora sus recuerdos muerto en vida.
La calle, su morada ennegrecida,
ahoga bajo lluvia sus anhelos.
Hastiado de vivir con ladronzuelos
huyendo como bestia en estampida
repudia su escondrijo en la guarida
causante de suspensos y revuelos.
Mirando al cielo increpa con sarcasmo:
¿por qué Señor propinas tal calvario?
¡mi mente está sumida en un marasmo!
Hincado frente a un confesionario
aguarda resignado y sumo pasmo
el juicio celestial de aquel santuario.
©SKORPIONA
Inés de la Puente Spiers
http://skorpiona. webcindario. com/el_vagabundo .htm
Todos los derechos reservados
añora sus recuerdos muerto en vida.
La calle, su morada ennegrecida,
ahoga bajo lluvia sus anhelos.
Hastiado de vivir con ladronzuelos
huyendo como bestia en estampida
repudia su escondrijo en la guarida
causante de suspensos y revuelos.
Mirando al cielo increpa con sarcasmo:
¿por qué Señor propinas tal calvario?
¡mi mente está sumida en un marasmo!
Hincado frente a un confesionario
aguarda resignado y sumo pasmo
el juicio celestial de aquel santuario.
©SKORPIONA
Inés de la Puente Spiers
http://skorpiona. webcindario. com/el_vagabundo .htm
Todos los derechos reservados
viernes, 7 de agosto de 2009
Ella
“Los otros de siempre ya se han ido”.
Lily Chavez
Se han ido oscureciendo todos los rostros
hasta desaparecer.
Su ojo desnudo ya no improvisa
ni dioses ni demonios.
Con coraje acepta la soledad.
En luminoso vuelo
se inyecta en el azul del alma
y allí, presa del asombro, se reconoce.
Patricia Ortiz
Lily Chavez
Se han ido oscureciendo todos los rostros
hasta desaparecer.
Su ojo desnudo ya no improvisa
ni dioses ni demonios.
Con coraje acepta la soledad.
En luminoso vuelo
se inyecta en el azul del alma
y allí, presa del asombro, se reconoce.
Patricia Ortiz
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